Coyuntura cultural

Coyuntura cultural es un boletín electrónico de periodicidad trimestral, que informa y actualiza sobre la evolución de variables económicas referidas al funcionamiento de las actividades culturales. Coyuntura cultural contiene 4 partes: una Síntesis de resultados, en la que se resumen los aspectos más destacados del período; continúa con la Sección 1, donde se presentan datos referidos a la evolución del PBI Cultural; luego la Sección 2, donde se analiza el desempeño del Comercio Exterior Cultural, tanto de bienes como de servicios; y, por último, la Sección 3, donde se analiza en particular alguna temática. 1

1 Todos los datos fueron elaborados en base a información provista por el INDEC. Para ver precisiones metodológicas haga click aquí.

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Síntesis de resultados

Sección 1
PBI Cultural

Durante el año 2010 el PBI Cultural atravesó su sexto año consecutivo de expansión, con una tasa de crecimiento interanual del 8,2%, manteniendo una evolución similar a la del año anterior. Este incremento se da en el marco de la fuerte recuperación de la actividad en el país luego de la desaceleración observada a lo largo del año 2009.

En el Gráfico 1.1 y en el cuadro 1.1 se presentan los datos correspondientes al Producto Bruto Interno Cultural (PBI Cultural), para el período 2004-2010. Los mismos permiten observar que 2010 es el sexto año consecutivo de crecimiento de las actividades culturales, que llegaron a representar 44.066 millones de pesos a valores corrientes.

No obstante, por primera vez en toda la serie histórica disponible, la participación de la producción cultural sobre el PBI Total no se incrementa sino que permanence establece, ubicándose en el 3,47%. Esto obedece, tal como puede verse en el cuadro, a que PBI del país creció a tasas del 9,2%, mientras que la cultura lo hizo a un ritmo inferior, de “apenas” el 8,2% anual.


Algunas claves para interpretar los ciclos de crecimiento de la producción cultural

A fin de contribuir a la comprensión de la dinámica de la producción cultural y sus ciclos, exponemos a continuación algunas hipótesis para interpretar la evolución de la economía cultural en Argentina en la última década.

1. La elasticidad del consumo cultural. La crisis (económica, política, social) que atravesó nuestro país a fines de los años 90 y el violento estallido de la convertibilidad a comienzos de 2002 tuvieron un fuerte impacto sobre el nivel de actividad, que se redujo drásticamente en apenas unos años. En este marco, los registros muestran que la producción y el consumo cultural se contrajeron aún más, a niveles muy por debajo del promedio nacional, evidenciando un comportamiento sectorial con características propias y definidas.

Si bien no se cuenta con datos de la Cuenta Satélite para esos años, todas las estadísticas culturales evidencian niveles de contracción de la producción y el consumo que son superiores a los del conjunto de la economía: entre los años 2001 y 2002, el PBI nacional se contrajo aproximadamente un 11%; mientras que la producción de discos se redujo en más del 40%, la de libros en aproximadamente un 39% y la de películas en cerca del 18%.

De manera inversa, la incipiente recuperación económica observada durante los años 2003 y 2004 y el ciclo de crecimiento que se consolidó en los años posteriores, estuvo acompañado por una expansión de la producción cultural a niveles aún mayores: mientras que el PBI nacional acumuló aproximadamente 16 puntos de crecimiento en dos años, la grabación y venta de discos prácticamente se multiplicó por dos, la de libros creció un 60% y se estrenaron un 40% más de películas nacionales.

Estos datos permiten plantear la hipótesis de la alta elasticidad de la demanda cultural frente a las variaciones del nivel de actividad. Ante una contracción de la economía (menores niveles de empleo, caída del salario real, etc.), es esperable que la cultura funcione como variable de ajuste en los hogares, en vistas de que no constituye un bien de subsistencia. Para ponerlo en otras palabras, es comprensible que un padre de familia, ante dificultades laborales, decida no llevar a sus hijos al cine, antes que dejar de comprarles ropa, útiles escolares o alimentos básicos, por citar un ejemplo. En sentido inverso, el crecimiento de las tasas de actividad tracciona una vuelta de amplios sectores de la población al consumo cultural.

2. Estabilización del crecimiento cultural. La hipótesis de la “elasticidad del consumo cultural” es válido para pensar ciclos de crisis o recuperación pronunciados. Ahora bien, ¿qué sucede con la producción cultural cuando el país se estabiliza en una senda de crecimiento prolongada y estable, como sucedió con la Argentina entre 2003 y 2010? ¿Cómo evoluciona el sector cultural una vez atravesados los años de mayor inestabilidad?

La serie de datos que provee la Cuenta Satélite de Cultura permite plantear una segunda hipótesis: en el marco de un proceso de crecimiento estable y prolongado, la producción cultural tiende a confluir con los niveles de expansión de la economía. En otras palabras, lo que se detecta es un proceso de “estabilización del crecimiento cultural”. Esto es lo que muestran los datos correspondientes al año 2010: la cultura evoluciona en niveles similares a los del conjunto de la economía, ya que ambos indicadores presentan tasas de entre 8 y 9 puntos. La participación de la cultura se mantiene estable en un PBI que se expande a tasas muy importantes.


Sección 2
Comercio Exterior Cultural

En esta entrega de Coyuntura Cultural, los datos de comercio exterior de bienes y servicios culturales se encuentran procesados con una nueva metodología 2. En el caso de los bienes culturales, la tendencia es clara: el sector muestra un leve déficit comercial, que se mantiene prácticamente estable en los últimos tres años. En el caso de los servicios, la situación es otra: la serie disponible desde el año 2004 muestra un superávit estructural, que se incrementa hasta el año 2008, y se retrae de manera importante en el contexto de la crisis mundial del año 2009.

2 En el caso de los bienes culturales, esto responde a la actualización periódica que se realizan en los nomencladores que registran la circulación de bienes entre distintos países. En el caso de los servicios culturales, en cambio, se han realizado avances significativos en el proyecto de Cuenta Satélite de Cultura, que permiten tener una mirada más precisa sobre la dinámica de este fenómeno.

Bienes

El gráfico 2.1 presenta datos correspondientes al comercio exterior de bienes culturales característicos (libros, discos y películas) para el período 2007-2010.

En el caso de las exportaciones, la serie permite observar la tenue recuperación de los montos comercializados una vez atravesada la crisis internacional del año 2009, llevando los valores a niveles apenas por encima de los 115 millones de U$S. Esto expresa un crecimiento del 5%, que no permite recuperar el desempeño del año 2008, el mejor de la serie.
Un comportamiento muy similar se observa en las importaciones, que crecen también en el orden del 5%, llevando los valores levemente por encima de los 147 millones de U$S. Si bien estos niveles son inferiores a los de 2008 (el más elevado del período), están por encima de lo importado en 2007, primer año disponible en esta serie.

Del conjunto de estas dos variables surge la balanza comercial. Lo primero que se observa es que es estructuralmente deficitaria, ya que en todos los años se importaron más productos culturales de los que se exportaron. El otro dato para destacar es el volumen del déficit, que pasa de 10 millones en 2007, a más de 30 millones de 2008, manteniéndose en niveles similares en los años siguientes.

Servicios

En el gráfico 2.2 se presentan los datos correspondientes al comercio exterior de servicios culturales, tal como estos surgen de la Cuenta Satélite de Cultura, para el período 2004-2009.

En relación a las exportaciones, es posible distinguir tres momentos. En primer lugar, el período 2004-2007, marcado por un crecimiento de alrededor del 30% interanual, lo que lleva los montos exportados de 144 millones a más de 300 millones de U$S. En el año 2008 la tendencia se mantiene, pero el crecimiento es más acelerado: las exportaciones aumentan casi en 150 millones, evidenciando una tasa de crecimiento del 47%, ubicándose en valores cercanos a los 450 millones U$S. El año 2009, en cambio, presenta un cambio de tendencia, motivado por la crisis internacional: por primera vez en 6 años las exportaciones de servicios culturales caen, ubicándose en 338 millones de U$S.

Las importaciones muestran un patrón de funcionamiento más estable: de manera lenta pero persistente, crecen pasando de 142 millones de U$S en 2004, a más de 277 millones de 2009. Es interesante notar que, a diferencia de lo que ocurre en el caso de las exportaciones, la crisis internacional no genera un cambio de tendencia en este indicador. Por el contrario, las importaciones crecen en un porcentaje mayor al de años previos, lo que probablemente se explique por las estrategias de los países centrales para contrarrestar los efectos de la crisis en sus economías locales. 3

A partir de estas dos variables construimos la balanza comercial de servicios culturales. A diferencia de lo observado en el caso de los bienes, los servicios se muestran como estructuralmente superavitarios. No obstante, y en consonancia con la evolución de las exportaciones, es posible reconocer tres situaciones diferentes: entre 2004 y 2007 el superávit crece de manera constante y sostenida, pasando de apenas 1 millón en el primer año a 100 millones en 2007; en 2008, producto de la dinamización en las exportaciones, el superávit se expande de manera significativa, llegando a su máximo histórico: 212 millones de U$S. Ahora bien, como ya destacamos, el impacto de la crisis internacional es distinto en el caso de las exportaciones y las importaciones. Esto tiene como consecuencia una caída del superávit, que se ubica en torno a los 60 millones de U$S, por debajo de lo observado en 2006.


3 Es práctica usual de los países centrales exportadores de bienes con alto valor agregado responder ante las situaciones de crisis internacional “exportando” la recesión. La estrategia consiste en inundar el mercado internacional de bienes a precios bajos, lo que les permite vencer barreras arancelarias y competir con las producciones locales.

Estudio de caso. ¿Argentina conectada? Una aproximación al proceso de digitalización de la cultura, la información y las comunicaciones en la Argentina.

En los últimos años, la Argentina ha mostrado un crecimiento destacado en la cantidad de conexiones en los hogares, lo que pone en evidencia el tránsito que estamos atravesando hacia un país conectado. No obstante, aún persisten diferencias importantes a nivel regional, provincial y local, que deben ser abordadas para garantizar el derecho humano a la comunicación, la información y la cultura.

Internet, comunicaciones y derechos culturales

Desde hace algunos años, todos aquellos que trabajan temáticas vinculadas a la cultura se han visto obligados a incorporar la temática de las nuevas tecnologías a su estudio y su reflexión. La descarga de archivos de música y video, el streaming que permite escuchar o ver on line, el libro digital; también las publicaciones periódicas que dejan de circular en papel y se restringen al más económico y versátil soporte digital; o los museos y las bibliotecas virtuales; todas ellas son expresiones de la profunda e insoslayable imbricación entre cultura y comunicación que existe en la actualidad y que parece profundizarse día a día.

Analizar la conectividad en nuestro país y su implantación en las distintas provincias y regiones, se convierte entonces en una tarea fundamental a fin de evaluar las condiciones de acceso a la cultura. En la misma dirección, cabe preguntarse por el rol del Estado, de su política infocomunicacional y de su vinculación con la promoción del derecho humano a la comunicación y la cultura.

La conectividad en la Argentina

En el cuadro 3.1 se presentan datos referidos a la cantidad de conexiones residenciales pagas de internet entre los años 2001 y 2010, así como la tasa de crecimiento interanual que estos valores expresan.

El primer dato que llama la atención es el correspondiente al año 2002: las conexiones a internet disminuyen, lo que evidencia el profundo impacto de la crisis económica en relación a la conectividad. A partir del año 2003 los accesos crecen de manera sistemática y sostenida, pasando de aproximadamente 1,5 millones en 2002, a más de 4,7 millones en 2010. Es decir que en el transcurso de 8 años, la cantidad de hogares con acceso a internet pago se multiplica por tres. Esto pone en evidencia un proceso de fuerte inclusión digital: si en el 2002 apenas 1 de cada 15 hogares tenía internet, en el 2010 ya son 1 de cada 3 hogares los que disponen de este servicio fundamental.

Otro elemento para destacar se vincula a las tasas de crecimiento interanual en la cantidad de accesos residenciales. Como puede verse, en todos los años los accesos crecen más de un 10%, e incluso en algunos casos (años 2005, 2008 y 2010) llegan a valores cercanos al 20%. Es decir que la conectividad evoluciona en el mismo sentido que el PBI nacional, pero de manera más pronunciada.

Dimensión federal del acceso digital

En el cuadro 3.2 podemos observar el porcentaje de hogares con conexión a internet en cada provincia del país en dos momentos históricos distintos: 2001 y 2010.

El primer dato destacado es el de la Ciudad de Buenos Aires: más del 90% de sus hogares disponen de conexión a Internet, lo que la ubica en los niveles de los países más conectados de Europa (Holanda, Luxemburgo y Noruega, en los que el 91% de hogares dispone de conexión 4). El otro dato que sobresale es el de la Provincia de Tierra del Fuego, con casi el 67% de hogares incorporados a la red.

Cuando observamos las restantes provincias, encontramos ciertos agrupamientos. Por un lado, vemos que la zona centro (Provincias de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe) y la zona de la Patagonia (Tierra del Fuego, Chubut, Neuquén, Santa Cruz y Río Negro) muestran mayores índices de acceso a la tecnología digital. En el primer caso, estos datos puede vincularse con la fuerte concentración de población en núcleos urbanos densamente poblados, lo que disminuye el costo de los tendidos y hace más accesible el servicio. En la Patagonia, en cambio, pesan más las condiciones socioambientales (baja densidad de población, alto nivel adquisitivo, condiciones climáticas), a lo que debe sumarse la fuerte penetración del tendido de televisión por cable, que sirve de soporte para la provisión de internet.

Las provincias que integran el NEA, el NOA y Cuyo, aunque con importantes diferencias entre ellas, muestran niveles de acceso significativamente más bajos. En este caso, puede suponerse que influyen tanto las condiciones socioeconómicas (algunos distritos aún evidencian niveles de pobreza significativos), como también geográficas, con zonas de difícil acceso para el tendido.

4 Datos de EUROSTAT (http://epp.eurostat.ec.europa.eu/portal/page/portal/eurostat/home)

El rol del estado

¿Cuál es el rol que el Estado Nacional ha asumido en el proceso de extensión de las comunicaciones y la conectividad en la Argentina? ¿Qué políticas está implementando a fin de garantizar un acceso igualitario a la comunicación, la información y la cultura?

Actualmente, son dos las políticas en curso que intervienen sobre este asunto: el plan “Argentina Conectada” y el plan “Conectar Igualdad”, cada uno de ellos con objetivos diferenciados.

Argentina conectada. Este programa tiene por objetivo garantizar la posibilidad de acceso a las comunicaciones digitales, a partir de la extensión de la Red Nacional de Fibra Óptica, complementando el tendido ya desplegado por los actores privados. De esta manera, el Estado Nacional asume la responsabilidad de llegar con este servicio a aquellas localidades y distritos que, por su perfil sociodemográfico o su geografía, no son rentables para el mercado. 5

Conectar igualdad. Este programa apunta a reducir la brecha digital a partir de la provisión de netbooks a los estudiantes y docentes de las escuelas medias pública, escuelas de educación especial e institutos de formación docente. Al día de la fecha, se han entregado más de 1.000.000 de equipos, cumplimentando la primera fase de las tres que tiene el programa. 6

A partir de estas dos políticas, el Estado ha asumido como responsabilidad dos elementos fundamentales en el camino hacia un país conectado: la extensión de las redes digitales, y el acceso a los equipos necesarios para navegar a través de ellas.

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